«Ambas generaciones fueron moldeadas por la incertidumbre»: Mark Topley, consultor sobre liderazgo y cultura organizacional en odontología, explica por qué para la Generación Z y los millennials, no son las asignaciones y bonificaciones lo que importa, sino el significado.
Si alguna vez te has preguntado por qué se ha vuelto tan difícil contratar personas, por qué la retención de empleados se ha convertido en una lucha constante o por qué los miembros del equipo perciben el trabajo como un trato a corto plazo en lugar de una carrera, no estás solo.
En los últimos años, los mismos temas de conversación y discusión se han vuelto más frecuentes. Los propietarios y gerentes de clínicas se enfrentan a la realidad de que los incentivos tradicionales (aumentos salariales, bonificaciones e incluso café gratis) ya no funcionan.
Es fácil sucumbir al estereotipo común expresado por la frase: «Los jóvenes de hoy no quieren trabajar». Sin embargo, antes de referirse a tales afirmaciones e idealizar los «buenos viejos tiempos», vale la pena recordar: durante más de cien años, cada nueva generación ha sido acusada de pereza.
Los periódicos de la década de 1920 escribieron que los trabajadores jóvenes eran indisciplinados. En la década de 1960, los empleadores se quejaron de los baby boomers rebeldes. Hoy en día, los millennials y la Generación Z son objeto de las mismas críticas.
Pero la verdad es que no son perezosos. Simplemente son diferentes. Y si nos tomamos el tiempo para comprender sus valores y expectativas, podemos crear equipos más cohesionados y motivados de jóvenes profesionales que no solo se quedarán con nosotros, sino que también se desarrollarán y tendrán éxito.
Cómo gestionar eficazmente a los millennials y la generación Z: 10 consejos principales
- Establezca expectativas claras;
- Sé un mentor;
- Concéntrese en el resultado;
- Sé flexible;
- Ofrecer oportunidades de crecimiento;
- Hacer que su trabajo sea significativo;
- Construir relaciones de confianza;
- Mantener un equilibrio entre el trabajo y la vida personal;
- Introducir nuevas tecnologías;
- Crea una cultura de equipo en la que quieras quedarte.

¿Con quién estamos tratando?
Millennials (nacidos entre 1981 y 1996)
Esta generación se formó en una era de rápido progreso tecnológico, inestabilidad económica y la influencia generalizada de las redes sociales. Cuando ingresaron al mercado laboral, ya tenían grandes expectativas: equilibrio entre el trabajo y la vida, oportunidades de crecimiento y un sentido de significado en sus actividades. Desde la infancia, habiendo aprendido la actitud «sigue tu pasión», la percibieron no como un eslogan, sino como una guía para la acción.
Generación Z (nacidos de 1997 a 2012)
Esta generación ha crecido en medio de la inestabilidad económica, la ansiedad climática y, más recientemente, una pandemia mundial. Se han convertido en la primera generación verdaderamente «digital»: están acostumbrados al acceso instantáneo a la información y son sensibles a la falta de sinceridad. Son financieramente prudentes, valoran la estabilidad, pero también esperan flexibilidad, inclusión y significado en su trabajo.
Ambas generaciones se formaron en una atmósfera de incertidumbre, y esto no las hizo débiles o poco confiables. Por el contrario, se han vuelto adaptables, capaces de aprender y abrir nuevos caminos. Por lo tanto, los cambios frecuentes de trabajo, que antes se consideraban una señal de alerta, ahora se perciben como un paso natural y consciente en el desarrollo de sus carreras.
¿Por qué funcionan de manera diferente?
Muchos gerentes malinterpretan el comportamiento de los empleados jóvenes. A menudo puede escuchar lo siguiente:
– «No quieren trabajar los fines de semana»
– «No revisan el correo después del horario laboral»
– «Piden un aumento en seis meses»
Pero estos no son caprichos. Estos son signos de un cambio en la cultura laboral:
- Los límites son importantes. Vieron cómo la generación anterior se agotaba y decidieron no vivir así.
- El desarrollo es obligatorio. Si no crecen, se van.
- La lealtad debe ganarse. Se quedarán si se sienten apreciados, respetados y parte de algo más grande.
La investigación de Gallup encontró que los millennials y la Generación Z esperan colaboración, tutoría y trabajo significativo. No solo ganan dinero, quieren creer en lo que hacen.
Como dice Simon Sinek:
«La gente trabaja por un salario, pero lo da todo si tiene sentido».
Y no se asuste, no necesita salvar el mundo. Solo muestra por qué su trabajo es importante.

10 reglas para administrar a los millennials y la generación Z
1. No creas que son perezosos. Demos pautas claras.
Necesitan retroalimentación, claridad y dirección. Si pierden la motivación, probablemente sea porque no entienden cómo es el éxito.
2. No controle en exceso. Conviértete en mentor.
Estudiaron en un sistema que valoraba la creatividad y la independencia. La microgestión es sofocante. En su lugar, haga preguntas, guíe, ayude a encontrar soluciones.
3. No te obsesiones con el reloj. Mira el resultado.
Incluso en odontología, donde el horario es fijo, es posible cambiar el enfoque de las «horas» a la eficiencia.
Cómo se ve en la práctica:
- Permitirle trabajar de manera más inteligente, no más. Déjelos optimizar los procesos, fomentar la iniciativa.
- Valore la productividad, no el ajetreo. El resultado es más importante que la visibilidad del trabajo.
- Flexibilidad dentro de un horario fijo. La micromovilidad (almuerzos cambiantes, trabajo administrativo remoto) afecta el compromiso.
- Dar áreas de responsabilidad. Por ejemplo, un asistente puede ser responsable del trabajo preventivo o de mejorar la comunicación con los pacientes.
Conclusión: no considerar las horas trabajadas como una medida de valor. Confianza y autonomía = energía, iniciativa y lealtad.
4. No te aferres a «siempre se ha hecho así». Esté abierto al cambio.
Hacen preguntas no por falta de respeto, sino para comprender. Explicar por qué y permitirle optimizar el proceso de trabajo.
5. No ignore el desarrollo. Crecimiento de la oferta.
Sin futuro, no durarán. Cursos, tutoría, promoción, y están contigo.
6. No reduzca todo al dinero. Vamos a tener sentido.
El salario no lo es todo. Mostrar cómo su trabajo afecta a los pacientes, al equipo y a la sociedad.
7. No exijas lealtad ciega. Genera confianza.
No respetan la posición, sino la honestidad, la equidad y el cuidado.
8. No ignores el bienestar. Mantenga el equilibrio.
No se sacrificarán por el bien del trabajo. La atención de la salud mental y la flexibilidad son clave para la productividad.
9. No rehúya la tecnología. Úselos.
Esperan soluciones digitales y conveniencia en el proceso de trabajo que el mundo moderno permite realizar. Los sistemas obsoletos los molestan y los repelen. Invierta en tecnología y equipos dentales modernos para aumentar el compromiso.
10. No te tomes un cambio de trabajo como algo personal. Construye una cultura en la que quieras quedarte.
Sí, cambiarán de trabajo en busca de su propio camino. Pero si la cultura y el entorno son favorables, permanecerán. El trabajo en sí puede ser aburrido y rutinario, pero si un médico joven está rodeado de colegas mutuamente respetados, trabaja bajo una guía estricta y se siente apreciado, esto lo mantendrá en su lugar.

Claridad, tutoría y cultura
Todo se reduce a una cosa: el enfoque de la gestión de recursos humanos está cambiando.
La nueva generación no es «difícil». Es diferente. Sus expectativas están moldeadas por la experiencia. Para satisfacerlos, se necesita un enfoque diferente: con énfasis en la claridad, la tutoría y la cultura.
Requiere habilidad. Pero la recompensa será un equipo que tenga un objetivo, motivación y esté listo para hacer de su clínica un excelente lugar para trabajar.
Y por el bien de esto, vale la pena ser un líder.
La mayoría de los gerentes (86%) no se esforzaron por convertirse en uno, simplemente sucedió.
Si eres uno de ellos, no estás solo. La buena noticia es que el liderazgo es una habilidad, no un accidente. Con las herramientas, el conocimiento y el apoyo adecuados, puede crear un equipo de dentistas que prospere.

