La maloclusión como factor de inflamación sistémica

Maloclusión y consecuencias sistémicas: resumen breve de la evidencia

La maloclusión, o mordida incorrecta, es un problema de salud oral ampliamente extendido que se asocia con diversas enfermedades y condiciones que pueden afectar el estado de salud general y la calidad de vida del paciente. La evidencia presentada resalta la conexión entre las alteraciones orales asociadas a la maloclusión y las enfermedades sistémicas, lo que requiere que el odontólogo considere las posibles consecuencias sistémicas durante la evaluación y planificación del tratamiento.

Factores clave

  • Se ha detectado la presencia de bacterias orales en placas amiloides de la enfermedad de Alzheimer y en placas de ateroma, lo que sugiere la posible translocación de patógenos desde la cavidad oral hacia el torrente sanguíneo y tejidos sistémicos.
  • La enfermedad periodontal ha sido consistentemente documentada como un factor de riesgo para patologías cardiovasculares, accidentes cerebrovasculares y alteraciones en el control glucémico en pacientes con diabetes mellitus.
  • Existe evidencia creciente de que la diseminación sistémica de bacterias orales y sus productos (ej: LPS) puede iniciar o mantener inflamación sistémica crónica, contribuyendo a enfermedades polietiológicas.

Relevancia para la práctica odontológica

Relevancia clínica y cribado

Para el odontólogo clínico es crucial reconocer que los signos y síntomas de maloclusión frecuentemente coexisten con alteraciones periodontales, dificultades en la higiene oral y mayor colonización de patógenos. Durante la anamnesis y examen clínico, deben documentarse las alteraciones oclusales, los índices periodontales (PS, NIC, SAB), el índice de placa y el estado de las lesiones de caries.

Mecanismos patogénicos – explicación breve

Los mecanismos que vinculan la infección oral con condiciones sistémicas incluyen la movilización de bacterias y componentes bacterianos al torrente sanguíneo durante la periodontitis, la activación de una respuesta inflamatoria sistémica (elevación de PCR, citoquinas), así como el impacto local en la pared vascular en zonas de aterosclerosis. Estos procesos son complejos y multifactoriales.

Recomendaciones para el manejo y la colaboración interdisciplinaria

  • Incluir la evaluación del estado periodontal y los riesgos de enfermedades sistémicas en el plan de examen odontológico integral.
  • Ante la presencia de periodontitis avanzada y factores de riesgo (enfermedades cardiovasculares, diabetes, alteraciones neurodegenerativas), se debe coordinar con médicos de atención primaria, cardiólogos, endocrinólogos o neurólogos para un manejo conjunto de los riesgos.
  • Implementar terapia periodontal activa (técnicas de raspado y alisado radicular, control de inflamación, motivación en higiene), corrección oclusal y, de ser necesario, tratamiento ortodóntico/protésico para restaurar la homeostasis funcional, lo cual puede reducir la carga inflamatoria sistémica.
  • Evaluar y optimizar los factores de riesgo concomitantes: tabaquismo, control glucémico, dislipidemia, entre otros.

Consejos prácticos para el odontólogo

Prevención y monitoreo

La monitorización periódica de los parámetros periodontales, la enseñanza de técnicas de higiene efectiva al paciente y la planificación de correcciones ortodóncicas o protésicas tempranas en casos de disfunción pueden contribuir a reducir la inflamación crónica en la cavidad oral.

Documentación y concienciación del paciente

Documente la relación entre los problemas bucales identificados y los potenciales riesgos sistémicos, discuta con el paciente la necesidad de seguimiento interdisciplinario y de obtener consultas médicas cuando existan factores de riesgo.

Comentario de expertos

Si bien las asociaciones entre infecciones orales y enfermedades sistémicas están bien documentadas, las relaciones causales siguen siendo objeto de investigación. En la práctica, los clínicos deben basarse en la evidencia científica para el cribado y tratamiento de alteraciones periodontales y oclusales, considerar el tratamiento oral como parte del manejo integral del paciente y establecer comunicación con médicos de atención primaria y especialistas.

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