Abandono de la amalgama dental en Asia Sudoriental: iniciativa regional de la OMS y transformación de la práctica odontológica

La Organización Mundial de la Salud respalda el fortalecimiento de la cooperación entre los órganos de salud y control ambiental para acelerar el abandono de la amalgama dental (material de obturación a base de mercurio) en la región de Asia Sudoriental. La iniciativa se produjo tras la decisión adoptada en 2025 en la sexta reunión de la Conferencia de las Partes del Convenio de Minamata sobre el Mercurio, de abandonar completamente la amalgama para 2034. Sin embargo, en la región se observa aún un progreso limitado en la implementación de este plan.

En un seminario regional de dos días celebrado en Bangkok, representantes de órganos de salud, departamentos ambientales, expertos técnicos y otras partes interesadas debatieron la transformación de los compromisos del convenio en acciones concretas. La agenda abarcó la reforma del marco normativo, financiamiento, desarrollo de recursos humanos, logística de suministros y gestión ambientalmente segura de los residuos de amalgama.

La transición a materiales de obturación más seguros y ecológicos se integra en una transformación más amplia de la atención estomatológica prevista en el Plan de Acción Mundial de la OMS sobre Salud Bucodental (2023–2030) y marcos regionales, en particular el Plan de Acción de la OMS sobre Salud Bucodental en Asia Sudoriental (2022–2030). Estos documentos dan prioridad a la prevención, enfoques mínimamente invasivos y atención orientada al paciente, integrada en la atención primaria de salud y la cobertura universal de salud, así como a la ampliación del acceso a materiales seguros y eficaces sin contenido de mercurio.

Una brecha significativa en la implementación de objetivos

El Plan de Acción Mundial estableció un indicador objetivo: para 2030, el 90% de los países debe implementar medidas para reducir o abandonar completamente la amalgama. Sin embargo, a partir de 2024, solo el 19% de los países de la región de Asia Sudoriental lo han logrado, mientras que el promedio mundial es del 31%.

La Dra. Katarina Böhme, funcionaria responsable de la oficina regional de la OMS para Asia Sudoriental, destacó que el abandono de la amalgama representa una oportunidad para proteger la salud humana y el medio ambiente, así como para promover un modelo más sostenible de atención estomatológica. Señaló que la cooperación intersectorial es crítica para mantener el acceso a tratamientos efectivos durante el período de transición.

La experiencia práctica de Tailandia

Tailandia, uno de los tres países piloto del proyecto GEF-7 «Reducción del uso de amalgama dental» (financiado por el Fondo para el Medio Ambiente Mundial), ha demostrado una reducción notable en el uso de amalgama. El país logró este resultado gracias a una política orientada a la prevención en materia de salud bucodental, al aumento de la implementación de materiales con contenido de mercurio y al mejoramiento de los sistemas de gestión de residuos.

Tailandia también probó la tecnología de separadores de amalgama — dispositivos para capturar partículas de amalgama en las aguas residuales estomatológicas y reducir la entrada de mercurio en el medio ambiente.

El Dr. Damrong Thamrongsalaohaphan, director de la Oficina Tailandesa de Salud Bucodental, señaló que el proyecto ayudó a reducir el uso de amalgama mientras se fortalecía la política orientada a la prevención, se promovían alternativas sin mercurio y se mejoraba la gestión de los residuos de amalgama.

Inversiones necesarias para una transición exitosa

La transición requerirá mucho más que el simple reemplazo de un material por otro. La OMS subraya la necesidad de invertir en prevención, capacitación clínica, cadenas de suministro confiables, mecanismos de financiamiento e infraestructura de gestión de residuos — para que el abandono de la amalgama contribuya a un acceso equitativo a la atención y no cree barreras para los grupos de población marginalizados.

Es importante destacar que la decisión de 2025 contempló una excepción: la amalgama puede utilizarse cuando las indicaciones clínicas lo justifican, lo que subraya la necesidad de un equilibrio entre los objetivos ambientales y la continuidad de la atención al paciente.

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